Joeeee, la de tiempo que hacía que no oía lo de fornicar. Esa si que es una palabra moribunda que huele a naftalina, a catecismo pre-conciliar, a aquellas tristísimos Semanas Santas con música religiosa en las radios y vidas de santos en los cines, a pañuelos en el escote, o en el pelo a modo de tocado, para entrar a la iglesia, a bañadores con faldita, a dictadores bajo palio, a matrimonios tan distantes condenados a la proximidad, a orfanatos y viajes de estudios al cumplirse el cuarto mes, a clasificación moral de espectáculos y censores con correaje y con sotana…
En cuatro palabras un anacrónico purpurado ha retrocedido varias décadas…¡Qué obsesión la de la Iglesia por imitar a los cangrejos…!
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada